Dicen que el primer paso para ganar la batalla contra tus
miedos es aceptar que existen, y que tienes las ganas de enfrentarlos frente al
espejo, de invitarlos a salir de las sombras para tomar una copa de recuerdos.
Es una masacre beber ese trago, pero también hay que ser consciente de todo lo
que hemos perdido en el camino, hay que se arquitecto de uno mismo. Nunca pensé
que yo misma me estaba haciendo la zancadilla entre las palabras por querer
escribir siempre de lo mismo, describir el dolor hasta haciendo el pino, cómo
si le pudiera provocar vértigo. Me tocó
clavar una pluma entre mis costillas, y sangrar, marchar los papeles con mi
cortado aliento y ver que aún no había muerto, que aquella escabechina de sentimientos
tenían que salir o me terminarían envenenando, dicen que lo importante es el
fondo, por lo que una vez tocado, sólo se podía ascender. Y sabes, de la palabra soledad, me quede con
su raíz, (sol) y cómo brillaba entre mis manos, una mezcla gaseosa de ilusión y
delirio con la que podía jugar a los malabares. Ojalá me hubieras visto, con la
casa vacía, y yo bailando, saltando, y que algún pervertido hubiese intentado
sacarme una foto, no me hubiera podido cazar, porque no me paraba de
mover. Si me preguntas que estoy
haciendo, te diré que plantar cerezos para la primavera, y que Neruda se
enamore de ellos, no me pidas razones, o detalles, sabes que no los voy a
describir, el viento que gira, no lo intentes controlar.
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El pozo.
lunes, 31 de octubre de 2016
Había una vez un niño, llamado Mike.
Mike tenía una amiga, llamada Ellie.
Era la noche de Halloween, de hace no mucho tiempo.
Ellie se disfrazó de fantasma.
Mike se disfrazó de vampiro.
Fueron juntos, cuando ya había oscurecido, a por caramelos.
Sus bolsas ya pesaban y solo las estrellas los alumbraban cuando Mike decidió volver a casa.
Pero Ellie lo retuvo, señaló hacia el otro lado de la carretera.
Había una casa, sin luces, con la verja delantera abierta.
Mike no quería ir, ya tenían muchos caramelos.
Ellie lo llamó gallina y le tiró de la manga, llevándolo al interior.
Atravesaron la verja y llamaron a la puerta, nadie respondió.
Mike dijo que no había nadie, que debían irse.
Ellie dijo que había oído algo en el patio trasero.
Mike le recordó que sus familias esperaban.
Ellie lo ignoró y lo arrastró tras ella.
En el patio trasero no había nadie, solo un pozo.
Ellie se acercó y se asomó.
Y se inclinó para ver más allá de la oscuridad.
Y cayó.
Mike la escuchó gritar.
Y corrió a asomarse a la oscuridad del pozo.
Pero no veía nada. Gritó para llamar a Ellie.
Pero solo oía el eco de su grito.
Miró a su alrededor, pero no había cuerdas ni ramas ni linternas.
Mike se inclinó hacia la oscuridad del pozo.
Algo brilló en la oscuridad.
Unos ojos rojos.
Y unas manos pequeñas y pintadas con maquillaje blanco le agarraron.
Unas manos como las de Ellie.
Y lo arrastraron al fondo del pozo.
Mike tenía una amiga, llamada Ellie.
Era la noche de Halloween, de hace no mucho tiempo.
Ellie se disfrazó de fantasma.
Mike se disfrazó de vampiro.
Fueron juntos, cuando ya había oscurecido, a por caramelos.
Sus bolsas ya pesaban y solo las estrellas los alumbraban cuando Mike decidió volver a casa.
Pero Ellie lo retuvo, señaló hacia el otro lado de la carretera.
Había una casa, sin luces, con la verja delantera abierta.
Mike no quería ir, ya tenían muchos caramelos.
Ellie lo llamó gallina y le tiró de la manga, llevándolo al interior.
Atravesaron la verja y llamaron a la puerta, nadie respondió.
Mike dijo que no había nadie, que debían irse.
Ellie dijo que había oído algo en el patio trasero.
Mike le recordó que sus familias esperaban.
Ellie lo ignoró y lo arrastró tras ella.
En el patio trasero no había nadie, solo un pozo.
Ellie se acercó y se asomó.
Y se inclinó para ver más allá de la oscuridad.
Y cayó.
Mike la escuchó gritar.
Y corrió a asomarse a la oscuridad del pozo.
Pero no veía nada. Gritó para llamar a Ellie.
Pero solo oía el eco de su grito.
Miró a su alrededor, pero no había cuerdas ni ramas ni linternas.
Mike se inclinó hacia la oscuridad del pozo.
Algo brilló en la oscuridad.
Unos ojos rojos.
Y unas manos pequeñas y pintadas con maquillaje blanco le agarraron.
Unas manos como las de Ellie.
Y lo arrastraron al fondo del pozo.
Tan fría, tan cortante, tan letal.
domingo, 24 de abril de 2016
Se que me voy a ir.
Me estoy quedando más tiempo de lo que nadie esperaría.
Estoy aguantado esa calma interminable que precede al tsunami salvaje.
No eres tú, no soy yo.
El problema es que "nosotros" es una palabra impronunciable.
Ambos tenemos el miedo agarrado a las cuerdas vocales, y eso nos impide confesarnos.
Prefiero pensar que es eso,
a reconocer que quizás solo queden brasas carbonizadas que jamás serán diamante debajo de nuestras prisiones.
Solo quiero pedirte una cosa.
Que sólo sea una mi solicitud no significa que vaya a ser fácil.
En realidad mi idea es oscura y retorcida, como mi alma.
No me olvides.
Eso es.
No se te ocurra perderme entre conexiones neuronales que me desoriente.
Por favor.
Quiero estar latente en tu memoria a largo plazo.
No pretendo ser tu obsesión 24 horas diarias, no soy tan cruel.
Sólo dime que te he dejado huella,
que he conseguido hacerte vibrar,
que la melodía al conjunto era pegadiza para hacernos bailar.
También deseo que nunca pierdas la curiosidad.
Que la busques a ella como una necesidad.
Soy sincera cuando te digo que espero que después de nuestra explosión, ella surja del mar.
Como una sirena mitológica creada a base de sal y agua marina.
Que su interior esté colmado de bellos corales,
ya que lo mío era más parecido a una cueva de ladrones de esperanza.
Yo seguiré tan errante como siempre,
tan volátil como las migraciones de las aves en busca del paraíso.
Renunciar a lo que nunca fue mío
porque jamás firmamos papeles de bienes conjuntos.
Ser independiente tiene un precio muy alto que tengo que pagar.
Has derrumbado tantos muros que prácticamente estoy desnuda ante tu mirada, y eso me hace temblar.
Espero que me perdones.
Creía que había cambiado los hábitos tóxicos.
Pero sigo igual, a trozos, tan cortante, tan fría, tan letal.
Me estoy quedando más tiempo de lo que nadie esperaría.
Estoy aguantado esa calma interminable que precede al tsunami salvaje.
No eres tú, no soy yo.
El problema es que "nosotros" es una palabra impronunciable.
Ambos tenemos el miedo agarrado a las cuerdas vocales, y eso nos impide confesarnos.
Prefiero pensar que es eso,
a reconocer que quizás solo queden brasas carbonizadas que jamás serán diamante debajo de nuestras prisiones.
Solo quiero pedirte una cosa.
Que sólo sea una mi solicitud no significa que vaya a ser fácil.
En realidad mi idea es oscura y retorcida, como mi alma.
No me olvides.
Eso es.
No se te ocurra perderme entre conexiones neuronales que me desoriente.
Por favor.
Quiero estar latente en tu memoria a largo plazo.
No pretendo ser tu obsesión 24 horas diarias, no soy tan cruel.
Sólo dime que te he dejado huella,
que he conseguido hacerte vibrar,
que la melodía al conjunto era pegadiza para hacernos bailar.
También deseo que nunca pierdas la curiosidad.
Que la busques a ella como una necesidad.
Soy sincera cuando te digo que espero que después de nuestra explosión, ella surja del mar.
Como una sirena mitológica creada a base de sal y agua marina.
Que su interior esté colmado de bellos corales,
ya que lo mío era más parecido a una cueva de ladrones de esperanza.
Yo seguiré tan errante como siempre,
tan volátil como las migraciones de las aves en busca del paraíso.
Renunciar a lo que nunca fue mío
porque jamás firmamos papeles de bienes conjuntos.
Ser independiente tiene un precio muy alto que tengo que pagar.
Has derrumbado tantos muros que prácticamente estoy desnuda ante tu mirada, y eso me hace temblar.
Espero que me perdones.
Creía que había cambiado los hábitos tóxicos.
Pero sigo igual, a trozos, tan cortante, tan fría, tan letal.
La dulzura de tu sueño.
viernes, 25 de marzo de 2016
Te veo dormir dulcemente.
Con el pecho subiendo y bajando suavemente en cada respiración.
En este instante todo parece tan perfecto, tan puro, tan bucólico.
Las heridas de guerra se esconden bajo la manta del sofá.
Las miadas asesinas se suavizan bajo los párpados.
Estás tan jodidamente guapo.
Yo aquí, tan normal,
escribiendo del típico momento cuando te encuentras en los brazos de Morfeo.
He arreglado ya el desastre de la cocina,
me he tomado un café humeante
y no tengo la más remota idea de qué hacer para que no me consuman los nervios.
Mi salvoconducto es siempre la poesía.
No quiero escribir de ti.
Cada noche durante estos cinco días,
he mirado la luna que tanto te gusta capturar.
Me fundía en la naturaleza que tenía el color de tus ojos a la hora del amanecer.
Cada camino solo quería que subiera más alto para poder sentir el vértigo de las montañas
e intentar igualar la altura de tus abismos.
Pero estaba yo con la lluvia calándome y era como nuestro invierno emocional.
Me dices que hoy en mitad de la noche te has levantado un par de veces porque tenias miedo de que me hubiera ido sin avisar, sin despedidas, tan silenciosa como siempre.
Aquí estoy, mientras tu sueñas con los ojos cerrados.
Yo suspirando con las pupilas dilatadas.
No se me da bien quedarme.
Aunque este instante lo merezca.
Ayer tocabas la guitarras y me quemabas con tu mirada de incendio,
con ganas de escuchar mi voz ronca tatarear "hero-family of the year".
Eres mi mal necesario,
mi error matemático sin solución.
Siempre estoy a dos o tres notas musicales de tu pecho.
No se qué hacer.
Así que me me voy a ir mientras aún sigas inconsciente
y no puedas seguir mis huellas.
Con el pecho subiendo y bajando suavemente en cada respiración.
En este instante todo parece tan perfecto, tan puro, tan bucólico.
Las heridas de guerra se esconden bajo la manta del sofá.
Las miadas asesinas se suavizan bajo los párpados.
Estás tan jodidamente guapo.
Yo aquí, tan normal,
escribiendo del típico momento cuando te encuentras en los brazos de Morfeo.
He arreglado ya el desastre de la cocina,
me he tomado un café humeante
y no tengo la más remota idea de qué hacer para que no me consuman los nervios.
Mi salvoconducto es siempre la poesía.
No quiero escribir de ti.
Cada noche durante estos cinco días,
he mirado la luna que tanto te gusta capturar.
Me fundía en la naturaleza que tenía el color de tus ojos a la hora del amanecer.
Cada camino solo quería que subiera más alto para poder sentir el vértigo de las montañas
e intentar igualar la altura de tus abismos.
Pero estaba yo con la lluvia calándome y era como nuestro invierno emocional.
Me dices que hoy en mitad de la noche te has levantado un par de veces porque tenias miedo de que me hubiera ido sin avisar, sin despedidas, tan silenciosa como siempre.
Aquí estoy, mientras tu sueñas con los ojos cerrados.
Yo suspirando con las pupilas dilatadas.
No se me da bien quedarme.
Aunque este instante lo merezca.
Ayer tocabas la guitarras y me quemabas con tu mirada de incendio,
con ganas de escuchar mi voz ronca tatarear "hero-family of the year".
Eres mi mal necesario,
mi error matemático sin solución.
Siempre estoy a dos o tres notas musicales de tu pecho.
No se qué hacer.
Así que me me voy a ir mientras aún sigas inconsciente
y no puedas seguir mis huellas.
Volverás, como las oscuras golondrinas.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Lo siento cariño, pero me he ido.
Sin dar un portazo que nos hiciera temblar hasta los cimientos.
Sólo he cerrad la puerta con suavidad, y he dejado la llave debajo del felpudo por si algún volvíamos.
Sabes que la paciencia es una de esas características que jamás he tenido,
Y que yo sola he ahorcado a la esperanza en mitad del salón.
Tú ya no estabas para ver tanto vandalismo sentimental, de mi misma ya quedaba poco en aquel zulo vacío.
He intentado llenar tu ausencia con toda clase de objetos materiales.
La pared la adorné con postales de medio mundo en donde había estado,
y compré un mapa enorme para señalar dónde sería nuestra próxima escapada.
Hablo en plural, y eso seguramente sea más incorrecto que una falta gramatical.
Aprendí a bailar en mitad del rellano un tango con la ilusión,
nos fundimos en el aire hasta terminar mareados en el suelo.
Yo sólo quería que me vinieras a pisar los pies,
ha tener la oportunidad de enseñarte a danzar en los impulsos de la vida,
ha caer muertos de la risa en el suelo de madera.
Escribí poesía , y el eco se enamoró de mi voz y no paraba de repetir mis palabras.
Yo quería que en algún momento llegarán hasta tus oídos,
pero corazón, se que no es lo mismo oír que escuchar.
Intenté retratar tu mirada,
para que tuvieras la oportunidad de ver lo jodidamente increíble que son tus ojos verdes,
una jungla impenetrable y anárquica, que me salva sin piedad.
Pero en fin, ya sabes que los colores no son lo mío,
y últimamente febrero se tiñe mucho de gris.
Compuse canciones arbitrarias para músicos locos y jazzisticos,
pero fallaste en tu parte de libre improvisación.
Te prometo que lo intenté todo lo que se me ocurrió.
Pero no puedo levantarme cada mañana pensado que ese día será especial,
y caer de rodillas a las 12 de la noche cuando el cuento de hadas se rompe.
Me dicen que un día volverás, que necesitas tiempo para pensar.
Eso creo oque me mata más ¿ para pensar el qué?
¿Si merecería la pena seguir intentando lo nuestro innombrable?
¿era yo la única que lo sentía mágico?
Maitia, sabes que a los trucos no hay que buscarles la lógica
porque entonces pierde todo su encanto y sorpresa.
No quiero seguir jugando a la suerte,
y esperar que cuando pase por tu estación tu estarás allí, esperándome.
Volverás, como las oscuras golondrinas.
Quizás sea yo la que entonces surque otros cielos.
Sin dar un portazo que nos hiciera temblar hasta los cimientos.
Sólo he cerrad la puerta con suavidad, y he dejado la llave debajo del felpudo por si algún volvíamos.
Sabes que la paciencia es una de esas características que jamás he tenido,
Y que yo sola he ahorcado a la esperanza en mitad del salón.
Tú ya no estabas para ver tanto vandalismo sentimental, de mi misma ya quedaba poco en aquel zulo vacío.
He intentado llenar tu ausencia con toda clase de objetos materiales.
La pared la adorné con postales de medio mundo en donde había estado,
y compré un mapa enorme para señalar dónde sería nuestra próxima escapada.
Hablo en plural, y eso seguramente sea más incorrecto que una falta gramatical.
Aprendí a bailar en mitad del rellano un tango con la ilusión,
nos fundimos en el aire hasta terminar mareados en el suelo.
Yo sólo quería que me vinieras a pisar los pies,
ha tener la oportunidad de enseñarte a danzar en los impulsos de la vida,
ha caer muertos de la risa en el suelo de madera.
Escribí poesía , y el eco se enamoró de mi voz y no paraba de repetir mis palabras.
Yo quería que en algún momento llegarán hasta tus oídos,
pero corazón, se que no es lo mismo oír que escuchar.
Intenté retratar tu mirada,
para que tuvieras la oportunidad de ver lo jodidamente increíble que son tus ojos verdes,
una jungla impenetrable y anárquica, que me salva sin piedad.
Pero en fin, ya sabes que los colores no son lo mío,
y últimamente febrero se tiñe mucho de gris.
Compuse canciones arbitrarias para músicos locos y jazzisticos,
pero fallaste en tu parte de libre improvisación.
Te prometo que lo intenté todo lo que se me ocurrió.
Pero no puedo levantarme cada mañana pensado que ese día será especial,
y caer de rodillas a las 12 de la noche cuando el cuento de hadas se rompe.
Me dicen que un día volverás, que necesitas tiempo para pensar.
Eso creo oque me mata más ¿ para pensar el qué?
¿Si merecería la pena seguir intentando lo nuestro innombrable?
¿era yo la única que lo sentía mágico?
Maitia, sabes que a los trucos no hay que buscarles la lógica
porque entonces pierde todo su encanto y sorpresa.
No quiero seguir jugando a la suerte,
y esperar que cuando pase por tu estación tu estarás allí, esperándome.
Volverás, como las oscuras golondrinas.
Quizás sea yo la que entonces surque otros cielos.
Tus ojos de incendio.
domingo, 6 de diciembre de 2015
He terminado sentada
en el mismo banco
de una calle sin nombre.
Con el vacío rodeándome el corazón,
congelándome la ilusión.
Mis labios se han vuelto morados
porque ya no dicen tu nombre
para recuperar su color rojizo.
Las manos agrietadas
formando escarcha.
Rendida para bloquearlo todo.
Perdida y desorientada en una época
donde aún quedan muchas bengalas por encender.
Intento escribir, pero parece que las palabras
se quedan en el pasado.
¿Vendrías a tumbarte a mi lado?
¿Volverías a recodar a mi piel todas las vías sensitivas que conoces hasta mis emociones?
Quédate en esta calma artificial antes de la tormenta.
Hazme llover en tu pecho.
Recorre todas las heridas invisibles que nos hemos producido.
Sálvame de mi propio naufragio.
Que regrese la felicidad encarcelada y tus ojos de incendio.
en el mismo banco
de una calle sin nombre.
Con el vacío rodeándome el corazón,
congelándome la ilusión.
Mis labios se han vuelto morados
porque ya no dicen tu nombre
para recuperar su color rojizo.
Las manos agrietadas
formando escarcha.
Rendida para bloquearlo todo.
Perdida y desorientada en una época
donde aún quedan muchas bengalas por encender.
Intento escribir, pero parece que las palabras
se quedan en el pasado.
¿Vendrías a tumbarte a mi lado?
¿Volverías a recodar a mi piel todas las vías sensitivas que conoces hasta mis emociones?
Quédate en esta calma artificial antes de la tormenta.
Hazme llover en tu pecho.
Recorre todas las heridas invisibles que nos hemos producido.
Sálvame de mi propio naufragio.
Que regrese la felicidad encarcelada y tus ojos de incendio.
Supongo que ya tocaba volver: ¿El amor como antídoto o como desastre natural?
domingo, 15 de noviembre de 2015
Pues después de un mes de tener el blog parado por falta de ese elemento imprescindibles en la vida llamado tiempo, hoy he decido poner un poco el orden este espacio, y actualizarlo mínimamente, no puedo prometer una continuidad porque lo que es la organización no es mi punto fuerte.
Tengo pendiente una importante lista de reseñas, pero mientras tanto os dejo un texto propio que escribes en esos momentos inoportunos cuando en realidad tendría que estar estudiando.
Tengo pendiente una importante lista de reseñas, pero mientras tanto os dejo un texto propio que escribes en esos momentos inoportunos cuando en realidad tendría que estar estudiando.
¿El amor como antídoto o como desastre natural?
En la discusión más inconcluyente me hicieron un disparo de
pregunta en el pecho izquierdo. ¿El amor era encontrar la estabilidad en una
calma emocional, o en cambio sus reales connotaciones procedían de esa ferocidad que nos arrasa las venas y
nos puede llegar a consumir ?
¿El amor como antídoto o como desastre natural?
Yo lo descubrí las noches de luna menguante leyendo las
rimas de Bécquer, divagando en noches de pensamientos filosóficos que duraban
hasta el amanecer donde los colores teñían el cielo con sus sentimientos. Ha
sido el detener el tiempo que producen los abrazos, las cosquillas después del
mejor orgasmo, la canción de música que te inspiraba llegar hasta las nubes, la
sonrisa más inesperada en un día calcinado por el gris. El cuadro que contenía
la vanguardia más surrealista. La caricia que deja más huella, y ese olor a
canela de las madrugadas de domingo. El poema más inspirador del firmamento
Pero mis palabras no podrían acotar su significado en esa
definición, tendría que hablar del huracán que arrasó todos y cada uno de mis
ideales, para poder seguir creciendo, las locuras de dos mentes pervertidas por
experimentar con su vida, las discusiones más apasionadas que esconden el
sencillo mensaje subliminal de un “ te quiero” en la garganta. El sexo más
salvaje en el momento menos legal. Las rebañadas en el cuello apunto de
clavarnos los incisivos, los deseos más exaltados. La magia poderosa de un
corazón frenético y desbocado.
Solo podría concluir de una forma difusa y vaga, que para mí el amor es la historia
interminable de dos antagonistas que se atrapan.
Nos amamos todo lo que se puede escribir en una noche de verano.
viernes, 25 de septiembre de 2015
"Creo que fui la única persona en todo el campamento que la sauna no le gustaba.
Me parecía claustrofóbico y minúsculo aquel habitáculo donde el calor se pegaba en los pulmones y me impedía respirar.
Pero las últimas noches tiene ese tinte especial que hace vencer tus miedos para convertirte en un idiota feliz.
Sin pudor nos calentamos en aquel infierno desnudos para terminar en un lago congelado bañado por el atardecer, en un país donde la luna nunca termina de estar en el cielo.
En una de las salidas me perseguiste medio ciego con ganas de sexo.
De alguna manera ambos sabíamos que aquella podía ser la mejor historia de una noche de verano.
Corrimos a buscar refugio, donde satisfacer nuestros deseos de animales en celo.
Terminamos lo más cerca que pudimos del cielo.
Nos tocamos el alma.
Tus manos querían conocer cada escondite de un cuerpo en llamas.
Susurrabas a mi odio todo tipo de elogios, en aquella mezcla mágica de ingles y un romántico francés.
Yo temblaba de las ganas de tener tu boca en mi cuello.
De tus dedos entre mis labios prohibidos haciendo gemir a mis ganas.
Prometo que aquello no era un calentamiento.
Era una explosión detrás de otra de placer.
De corazón en arritmia y la respiración en apnea.
Mis células estallaban en millones de fuegos artificiales.
Nos precipitamos en una cadena de besos sabor lujuria, destino ningún lugar.
Nos aniquilamos en un instante eterno.
Nos robamos el cariño a suspiros.
Nos tatuamos la felicidad a base de caricias.
El éxtasis de mis uñas clavadas en tu espalda.
O tu cuerpo galopando entre mis caderas.
Te clavaste muy dentro.
Entre pecho y espalda.
Liberabas toda la energía que se desprende al frotarme.
Gozamos como dos amantes adictos.
Nos amamos todo lo que se puede escribir en una noche de verano."
Me parecía claustrofóbico y minúsculo aquel habitáculo donde el calor se pegaba en los pulmones y me impedía respirar.
Pero las últimas noches tiene ese tinte especial que hace vencer tus miedos para convertirte en un idiota feliz.
Sin pudor nos calentamos en aquel infierno desnudos para terminar en un lago congelado bañado por el atardecer, en un país donde la luna nunca termina de estar en el cielo.
En una de las salidas me perseguiste medio ciego con ganas de sexo.
De alguna manera ambos sabíamos que aquella podía ser la mejor historia de una noche de verano.
Corrimos a buscar refugio, donde satisfacer nuestros deseos de animales en celo.
Terminamos lo más cerca que pudimos del cielo.
Nos tocamos el alma.
Tus manos querían conocer cada escondite de un cuerpo en llamas.
Susurrabas a mi odio todo tipo de elogios, en aquella mezcla mágica de ingles y un romántico francés.
Yo temblaba de las ganas de tener tu boca en mi cuello.
De tus dedos entre mis labios prohibidos haciendo gemir a mis ganas.
Prometo que aquello no era un calentamiento.
Era una explosión detrás de otra de placer.
De corazón en arritmia y la respiración en apnea.
Mis células estallaban en millones de fuegos artificiales.
Nos precipitamos en una cadena de besos sabor lujuria, destino ningún lugar.
Nos aniquilamos en un instante eterno.
Nos robamos el cariño a suspiros.
Nos tatuamos la felicidad a base de caricias.
El éxtasis de mis uñas clavadas en tu espalda.
O tu cuerpo galopando entre mis caderas.
Te clavaste muy dentro.
Entre pecho y espalda.
Liberabas toda la energía que se desprende al frotarme.
Gozamos como dos amantes adictos.
Nos amamos todo lo que se puede escribir en una noche de verano."
Esculpida por tus manos
miércoles, 17 de junio de 2015
Fui
esculpida por tus manos.
Como la
escultura que vuelve erótico a su autor.
Cada curva
era un derrape hacia tus besos.
Cada
escondite un lugar donde depositar una suave caricia de tus dedos.
Yo era la
musa del único artista que negaba su inspiración.
Escondías
tus ganas en el valle no pronunciado de mi pecho.
Y te gustaba
lamer el sabor salino de mi piel desnuda al salir del mar.
Creo que
tenías envidia del sol que podía quemar mi piel.
Así que te
esforzabas en hacerme arder en el infierno del amor entre tus labios.
Cerrabas las
cortinas del ventanal de tu casa
Para que los
curiosos no apreciaran el movimiento de mis caderas al bailar por tu
habitación.
Adorabas ese
juego absurdo de dejarme correr con libertad unos segundos
Antes de
cazarme y empotrarme contra cualquier superficie.
A mis huesos
no les rompía el invierno,
Pero se
calaban cuando tu esencia se alejaba de nuestro camino.
Mi pelo
suelto desafiando al viento.
O recogido
en un moño desaliñado,
Dejando al
descubierto mí cuello
Que se
mataba por dinamitar entre tus dientes.
Yo me cree
así,
A base de
tus huellas dactilares,
De tatuarme
a fuego tu nombre sobre mi piel.
De
provocarte guerras de miradas.
Y sonrisas
de contrabando.
Bajo aquel
éxtasis de deambular por tu casa sin reglas.
Explotabas
la poesía de mi pecho.
Llenabas mis
pulmones de fragancia con sabor aventura.
Y mi
clavícula era la mejor ancla pirata.
Pero...que
quieres que confiese en estas palabras.
Que me marche
a conocer un mundo cruel,
Por la idea
de que el paraíso tenía que existir en algún lugar
Aunque no
fuera contigo.
Había leído
que no eras el único de tu especie.
Que otro
hombre podría electrocutarme con su presencia.
Me fui, como
se van los cobardes o los curiosos.
Te quedaste
con las manos vacías sin tu obra culmine.
Nos alejamos
de la felicidad de apretarnos las manos.
Conocí a la
tristeza,
A él éxtasis
momentáneo,
A la
claustrofobia de sentirme presionada bajo cualquier persona
Que no
tuviera tus yemas.
Volví, como
mendiga que añora un fuego entre sus vértebras.
Un suspiro
de alivio o de orgasmo.
Pero yo no
era yo, y tú ya no eras tú.
Y mandamos a
nuestros orgullos a negociar un pacto insalvable.
Que idiotas
que se quieren a matar.
Y a matar
nuestra esencia se van a otras bocas.
Yo te he
dicho mil veces te quiero cuando no estás.
Tú has
marcado mi teléfono sin respuesta hasta este final
Reducir a una canción.
jueves, 28 de mayo de 2015
La vida es irónica y sarcástica.
Si crees en las casualidades
debería decir que todos mis comienzos y finales
se suelen reducir a una canción.
América no podría contarse
sino fuera por un piano.
Donde entre las teclas blancas y negras
no existe el gris.
Hay un factor que nunca debes olvidar,
los amantes de la música siempre ponemos las manos
donde no debemos,
con total de formar sonido
rompemos todas las reglas
y no pedimos permiso.
El teclado me capturó,
y mis dedos comenzaron
a producir sentimientos
sin control.
Nostalgia, alegría, tristeza,
acordes que se precipitaban en el siguiente.
Siempre terminando en la tensa dominante.
Nunca una resolución en primer grado.
Y donde se suponía que estaba yo sola y mi melodía,
se unieron otras manos.
Los graves comenzaron a sonar.
Él sabía qué construir,
porque os juro que no había disonancias.
Su olor estaba tan cerca.
Y su respiración tan coordinada con mis jadeos.
Entonces me atreví a mirarle,
menuda decisión kamikaze.
Con su camisa tejida de universo.
Su pelo desaliñado y esa sonrisa descolgada.
Y esos ojos universales,magnéticos, eléctricos, profundos.
Me rogaban que fuera una última vez su vicio inconfesable.
Su mano derecha saltó sobre mi izquierda,
buscando una excusa que funcionara para nosotros.
Pero mi aliento decía adiós desde el principio.
"Todo lo que hubiéramos podido ser tu y yo,
sino fuéramos tu y yo"
En mi suspiro de resignación
deje escapar mi resistencia.
Y supe que mi mirada defensiva
bajaba sus armas
y recobraba su color dulce melocotón,
como lo que habíamos vivido.
Me tocabas y era una explosión interior.
Creo que estaba apunto de darme una parada al corazón.
Me rebañaste el cuello,
buscando unos besos que se habían congelado en escarcha,
hacia demasiado tiempo.
Y me preguntaba porqué si sabía escapar de todo,
aún seguía entre tus piernas.
Lo nuestro no era química, ni física,
era arte.
La belleza de una tragedia.
Quise protestar,
pero me robaste las palabras,
y perdí el poco sentido que me quedaba.
Tu saliva curaba el odio que sentía hacia ti.
Yo vulnerable, humana, soñadora y pequeña.
Encontrándome entre tus mordiscos.
Respirando tus sueños.
Susurraste mi nombre
al viento de mi oído.
Parecía una palabra mágica
dicha con el acento de la felicidad.
Un salto de semitono,
arriesgado pero perfecto.
Y después silencio, que callaba y gritaba la verdad.
Tus manos desabrochando mi blusa,
parando unos segundos en mi pecho.
Mis válvulas estaban en su propio orgasmo.
Tus yemas haciendo cosquillas en mi muñeca.
Y tus dedos entrelazando mis huecos.
Me miraste, sabías que iba a ser nuestro último instante.
Mi única oportunidad para desnudarme
en el brillo vespertino de tus retinas.
Con el pelo rizado, el sujetador rojo,
y las bragas negras.
Otra maldita coincidencia.
Un beso en la frente,
porque siempre había estado
a al altura perfecta de tu barbilla.
Sabía que su relación iba a naufragar.
Pero yo no iba a quedarme.
Me mordí los labios.
Y algo salió de mi oscuridad.
"A mi me engañaste"
El dolor venció al placer.
Si crees en las casualidades
debería decir que todos mis comienzos y finales
se suelen reducir a una canción.
América no podría contarse
sino fuera por un piano.
Donde entre las teclas blancas y negras
no existe el gris.
Hay un factor que nunca debes olvidar,
los amantes de la música siempre ponemos las manos
donde no debemos,
con total de formar sonido
rompemos todas las reglas
y no pedimos permiso.
El teclado me capturó,
y mis dedos comenzaron
a producir sentimientos
sin control.
Nostalgia, alegría, tristeza,
acordes que se precipitaban en el siguiente.
Siempre terminando en la tensa dominante.
Nunca una resolución en primer grado.
Y donde se suponía que estaba yo sola y mi melodía,
se unieron otras manos.
Los graves comenzaron a sonar.
Él sabía qué construir,
porque os juro que no había disonancias.
Su olor estaba tan cerca.
Y su respiración tan coordinada con mis jadeos.
Entonces me atreví a mirarle,
menuda decisión kamikaze.
Con su camisa tejida de universo.
Su pelo desaliñado y esa sonrisa descolgada.
Y esos ojos universales,magnéticos, eléctricos, profundos.
Me rogaban que fuera una última vez su vicio inconfesable.
Su mano derecha saltó sobre mi izquierda,
buscando una excusa que funcionara para nosotros.
Pero mi aliento decía adiós desde el principio.
"Todo lo que hubiéramos podido ser tu y yo,
sino fuéramos tu y yo"
En mi suspiro de resignación
deje escapar mi resistencia.
Y supe que mi mirada defensiva
bajaba sus armas
y recobraba su color dulce melocotón,
como lo que habíamos vivido.
Me tocabas y era una explosión interior.
Creo que estaba apunto de darme una parada al corazón.
Me rebañaste el cuello,
buscando unos besos que se habían congelado en escarcha,
hacia demasiado tiempo.
Y me preguntaba porqué si sabía escapar de todo,
aún seguía entre tus piernas.
Lo nuestro no era química, ni física,
era arte.
La belleza de una tragedia.
Quise protestar,
pero me robaste las palabras,
y perdí el poco sentido que me quedaba.
Tu saliva curaba el odio que sentía hacia ti.
Yo vulnerable, humana, soñadora y pequeña.
Encontrándome entre tus mordiscos.
Respirando tus sueños.
Susurraste mi nombre
al viento de mi oído.
Parecía una palabra mágica
dicha con el acento de la felicidad.
Un salto de semitono,
arriesgado pero perfecto.
Y después silencio, que callaba y gritaba la verdad.
Tus manos desabrochando mi blusa,
parando unos segundos en mi pecho.
Mis válvulas estaban en su propio orgasmo.
Tus yemas haciendo cosquillas en mi muñeca.
Y tus dedos entrelazando mis huecos.
Me miraste, sabías que iba a ser nuestro último instante.
Mi única oportunidad para desnudarme
en el brillo vespertino de tus retinas.
Con el pelo rizado, el sujetador rojo,
y las bragas negras.
Otra maldita coincidencia.
Un beso en la frente,
porque siempre había estado
a al altura perfecta de tu barbilla.
Sabía que su relación iba a naufragar.
Pero yo no iba a quedarme.
Me mordí los labios.
Y algo salió de mi oscuridad.
"A mi me engañaste"
El dolor venció al placer.
Existen los fantasmas más allá de la ópera
lunes, 27 de abril de 2015
Si creo en la magia.
Tengo que reconocer la existencia de fantasmas
mas allá de la opera.
Tuve todo lo que quise en una época a destiempo.
Y conozco medio millón de lugares
a los que no voy
porque me quitan el aire.
Algunos son los clásicos templos del amor.
Nos besamos bajo el amanecer de Egipto
y sacrificamos sin quererlo,
tú algo de tu tiempo,
y yo mi niñez.
Todos tenemos una cueva de los misterios.
La mía era el aula 42 de un conservatorio,
creo que lo que pasó allí jamás podrá ser contando con palabras,
porque la música se pondría celosa.
Nuestras miradas se fusionaban en el aire,
y este suspiraba por nosotros.
Mi clarinete llegó a gemir del placer.
Y las notas se corrían en las partituras.
Mis manos temblaban sin tocarte.
Y de octava en octava
subíamos al cielo.
entonces me entrelazaba a tus manos
porque decías que tenías vértigo.
Hicimos errores de genio.
porque todos los músicos saben
que se equivocan en los conciertos,
pero el truco está en seguir caminando
y el público estará contento.
Yo, tartamudeo, porque no se si fui valiente
o una total irresponsable.
Cuando te hablé de Madrid para ser tu mapa.
Y eso que era una chica sin brújula.
Me enamoré de tu acento
Tú adorabas mis lágrimas de dulzura,
que me las secabas a besos.
Después....
de nosotros.
Yo me volví irascible, cambiante, con mil contradicciones.
Hacia trabalenguas con mis frases,
y nunca terminaba lo que empezaba.
Me volví una lunática que hablaba un idioma
que nadie entendía.
Y durante mucho tiempo
fui amante de la soledad.
No he vuelto a querer ser el norte de ningún bohemio.
Me he conformado con medias tintas
que no escriben poemas.
Y he cocinado siempre envenenando la comida
con comentarios satíricos.
No me aterroriza el dolor
Pero el silencio me destruye con su apatía.
Y hay nieblas de las que sólo se sale una vez.
Tengo que reconocer la existencia de fantasmas
mas allá de la opera.
Tuve todo lo que quise en una época a destiempo.
Y conozco medio millón de lugares
a los que no voy
porque me quitan el aire.
Algunos son los clásicos templos del amor.
Nos besamos bajo el amanecer de Egipto
y sacrificamos sin quererlo,
tú algo de tu tiempo,
y yo mi niñez.
Todos tenemos una cueva de los misterios.
La mía era el aula 42 de un conservatorio,
creo que lo que pasó allí jamás podrá ser contando con palabras,
porque la música se pondría celosa.
Nuestras miradas se fusionaban en el aire,
y este suspiraba por nosotros.
Mi clarinete llegó a gemir del placer.
Y las notas se corrían en las partituras.
Mis manos temblaban sin tocarte.
Y de octava en octava
subíamos al cielo.
entonces me entrelazaba a tus manos
porque decías que tenías vértigo.
Hicimos errores de genio.
porque todos los músicos saben
que se equivocan en los conciertos,
pero el truco está en seguir caminando
y el público estará contento.
Yo, tartamudeo, porque no se si fui valiente
o una total irresponsable.
Cuando te hablé de Madrid para ser tu mapa.
Y eso que era una chica sin brújula.
Me enamoré de tu acento
Tú adorabas mis lágrimas de dulzura,
que me las secabas a besos.
Después....
de nosotros.
Yo me volví irascible, cambiante, con mil contradicciones.
Hacia trabalenguas con mis frases,
y nunca terminaba lo que empezaba.
Me volví una lunática que hablaba un idioma
que nadie entendía.
Y durante mucho tiempo
fui amante de la soledad.
No he vuelto a querer ser el norte de ningún bohemio.
Me he conformado con medias tintas
que no escriben poemas.
Y he cocinado siempre envenenando la comida
con comentarios satíricos.
No me aterroriza el dolor
Pero el silencio me destruye con su apatía.
Y hay nieblas de las que sólo se sale una vez.
Resaca emocional
jueves, 9 de abril de 2015
"Por verte sonreír he vuelto yo a perder"
La fuga en los oídos
y mis piernas aceleradas se hunden en la nieve.
He cogido un cigarrillo,
porque me apetecía matarme un poco por dentro.
He incendiado todo un poema,
la ceniza ha ensuciado el suelo,
ha sido un acto total de vandalismo,
pero alguien tendría que saber querer el gris.
El cielo está estrellado,
de gente como yo,
que había volado alto
y ha terminado estampándose,
por querer brillar demasiado.
Y todo el firmamento arde en luceros,
que quieren encontrar la luz,
entre tanto vacío universal.
Y dime qué hago con tanto tiempo,
me dicen que respirar,
pero es que yo busco que me quiten el aire.
Y me da igual que mañana se enfríe el café,
si nos ahogamos entre su vapor a besos.
Me encantaría bailar sin música,
al ritmo de nuestros corazones.
Y entregarme a ti en versos y serenatas.
Aullar a la luna creciente
y que en vez enamorar a la vida
esta se vuelva loca por mi.
"Pero", ya tengo esa palabra
haciéndome la zancadilla.
Diciéndome que siempre dejo un hueco,
que otra esencia puede usar
para susurrarte al oído
palabras mágicas.
Así que bebo para olvidarte,
y entre copa y copa
recuerdo cuando te servías mi pecho.
No sé si estoy borracha,
so son las manos de él,
que no encuentran mis resortes.
Y me enfado, me alejo,
y me quedo en una esquina de la cama,
llorando a una almohada sin lágrimas.
¿Ahora, dónde lanzo aviones de papel?
¿ a quién le arranco la espalda a arañazos
y me entretengo entre sus dedos?
Y sé que es mi culpa por pensar
que en mi oscuridad
todos ven la Vía Láctea.
Pero seamos sinceros, quién coño mira al cielo
entre tanta luz artificial.
Me entretengo entre las dudas filosóficas
donde la gente no sabe ver los interrogantes.
Y les da miedo que las respuestas les muerdan
la comisura de los labios.
Mientras recuerdo cómo se conjura un verbo,
vete, aún estas a tiempo
antes de que mañana me arrepienta
de mi resaca emocional.
La fuga en los oídos
y mis piernas aceleradas se hunden en la nieve.
He cogido un cigarrillo,
porque me apetecía matarme un poco por dentro.
He incendiado todo un poema,
la ceniza ha ensuciado el suelo,
ha sido un acto total de vandalismo,
pero alguien tendría que saber querer el gris.
El cielo está estrellado,
de gente como yo,
que había volado alto
y ha terminado estampándose,
por querer brillar demasiado.
Y todo el firmamento arde en luceros,
que quieren encontrar la luz,
entre tanto vacío universal.
Y dime qué hago con tanto tiempo,
me dicen que respirar,
pero es que yo busco que me quiten el aire.
Y me da igual que mañana se enfríe el café,
si nos ahogamos entre su vapor a besos.
Me encantaría bailar sin música,
al ritmo de nuestros corazones.
Y entregarme a ti en versos y serenatas.
Aullar a la luna creciente
y que en vez enamorar a la vida
esta se vuelva loca por mi.
"Pero", ya tengo esa palabra
haciéndome la zancadilla.
Diciéndome que siempre dejo un hueco,
que otra esencia puede usar
para susurrarte al oído
palabras mágicas.
Así que bebo para olvidarte,
y entre copa y copa
recuerdo cuando te servías mi pecho.
No sé si estoy borracha,
so son las manos de él,
que no encuentran mis resortes.
Y me enfado, me alejo,
y me quedo en una esquina de la cama,
llorando a una almohada sin lágrimas.
¿Ahora, dónde lanzo aviones de papel?
¿ a quién le arranco la espalda a arañazos
y me entretengo entre sus dedos?
Y sé que es mi culpa por pensar
que en mi oscuridad
todos ven la Vía Láctea.
Pero seamos sinceros, quién coño mira al cielo
entre tanta luz artificial.
Me entretengo entre las dudas filosóficas
donde la gente no sabe ver los interrogantes.
Y les da miedo que las respuestas les muerdan
la comisura de los labios.
Mientras recuerdo cómo se conjura un verbo,
vete, aún estas a tiempo
antes de que mañana me arrepienta
de mi resaca emocional.
La realidad, aquí y ahora, creo que es preciosa
lunes, 23 de marzo de 2015
Ojalá tuviera el mismo valor de decirte lo que escribo.
De cogerte por los hombres y mirarte
Para el tiempo entre nuestras pupilas
Y sumergirnos en las espirales de emociones
que te tendría aquel instante.
Me gustaría enseñarte todo lo que sé
y lo que aún desconozco.
Temblar sin necesidad de tocarnos.
Retumbar todas las disonancias
que existen en el piano
Ir a conciertos de Jazz y recodarte
lo que es tocar el saxo.
Leer todas las historias que pretendo imaginar.
Y saltar de todos los acantilados
donde me quede atrapada.
No soy fácil,
eso ya lo sabes.
No sé que piensas,
eso es imposible de averiguar
sino pregunto.
No puedo darte las 24 horas de mi tiempo.
Ni negarte que la curiosidad
me hace volar por el mundo entero.
Pero puedo prometerte que en cada lugar
leeré a la luna hasta que se desborde en mis papeles.
Fotografiaré cada paisaje que me de oxígeno en los pulmones.
Cambiaré, porque no creo que sea malo
aprender cosas nuevas,
No quiero medias tintas,
Ni juegos encriptados sin solución.
Nada de metáforas retorcidas donde esconderme.
Soy sincera, sin sarcasmo, sin dobles intenciones.
No hablo ni del paraíso, ni del cielo.
Sino de la realidad
Aquí y ahora
Porque creo que es preciosa.
De cogerte por los hombres y mirarte
Para el tiempo entre nuestras pupilas
Y sumergirnos en las espirales de emociones
que te tendría aquel instante.
Me gustaría enseñarte todo lo que sé
y lo que aún desconozco.
Temblar sin necesidad de tocarnos.
Retumbar todas las disonancias
que existen en el piano
Ir a conciertos de Jazz y recodarte
lo que es tocar el saxo.
Leer todas las historias que pretendo imaginar.
Y saltar de todos los acantilados
donde me quede atrapada.
No soy fácil,
eso ya lo sabes.
No sé que piensas,
eso es imposible de averiguar
sino pregunto.
No puedo darte las 24 horas de mi tiempo.
Ni negarte que la curiosidad
me hace volar por el mundo entero.
Pero puedo prometerte que en cada lugar
leeré a la luna hasta que se desborde en mis papeles.
Fotografiaré cada paisaje que me de oxígeno en los pulmones.
Cambiaré, porque no creo que sea malo
aprender cosas nuevas,
No quiero medias tintas,
Ni juegos encriptados sin solución.
Nada de metáforas retorcidas donde esconderme.
Soy sincera, sin sarcasmo, sin dobles intenciones.
No hablo ni del paraíso, ni del cielo.
Sino de la realidad
Aquí y ahora
Porque creo que es preciosa.
Dame 24 horas.
lunes, 23 de febrero de 2015
He encendido un cigarro,
no porque me haya vuelto suicida ahora,
sino para ver si ves mi incendio interior.
Cierro los ojos y te veo.
Cuando antes abría muchos los párpados
para identificarte en la periferia de mi visión.
Y me moría por encontrar tus retinas en mis pupilas,
y que todo fuera silencio calmado.
¿Qué ironía verdad?
No sé porque lo llamo silencio
si había muchísimo ruido:
Nuestras respiraciones jadeando
por alimentarse de nuestro olor.
El corazón en arritmia
sin saber que pulso marcar.
Y nuestras manos ociosas por quemarse
en el cuerpo del contrario.
Y tenía que desparramar lo todo,
el mechero en el suelo,
la poesía sin sentimientos,
y decapitaba a la cordura
para dejarla sin cabeza.
Y yo no cambié la fórmula,
pero ya mi química no te atraía.
"Y te digo que el enemigo del amor no es el odio
sino la indiferencia." me aconsejaban viejas lenguas.
Y entonces yo,
en un silencio de verdad.
donde todo está en pausa.
Lo intento con todas mis fuerzas,
dejar de sonarme los mocos entre estos versos.
Conformarme con el oxígeno para respirar.
Y beber té,
en vez de beber(te).
Pero me dejaste sin instrucciones
(si es que alguna vez las llevaste)
Y mis instrumentos
(papel, clarinete y lápiz)
están contaminados por ti.
Vuelve cariño.
Dame 24 horas para despedirnos.
Para ser yo quien te deje en la estación de tren
con un millón de dudas románticas
y promesas sin cumplir.
Ven, una última vez,
porque es injusto que me dejaras tiara en la cuneta,
mientras tú te ibas en tu coche
a la velocidad de la luz
(robando la energía de mi estrella).
no porque me haya vuelto suicida ahora,
sino para ver si ves mi incendio interior.
Cierro los ojos y te veo.
Cuando antes abría muchos los párpados
para identificarte en la periferia de mi visión.
Y me moría por encontrar tus retinas en mis pupilas,
y que todo fuera silencio calmado.
¿Qué ironía verdad?
No sé porque lo llamo silencio
si había muchísimo ruido:
Nuestras respiraciones jadeando
por alimentarse de nuestro olor.
El corazón en arritmia
sin saber que pulso marcar.
Y nuestras manos ociosas por quemarse
en el cuerpo del contrario.
Y tenía que desparramar lo todo,
el mechero en el suelo,
la poesía sin sentimientos,
y decapitaba a la cordura
para dejarla sin cabeza.
Y yo no cambié la fórmula,
pero ya mi química no te atraía.
"Y te digo que el enemigo del amor no es el odio
sino la indiferencia." me aconsejaban viejas lenguas.
Y entonces yo,
en un silencio de verdad.
donde todo está en pausa.
Lo intento con todas mis fuerzas,
dejar de sonarme los mocos entre estos versos.
Conformarme con el oxígeno para respirar.
Y beber té,
en vez de beber(te).
Pero me dejaste sin instrucciones
(si es que alguna vez las llevaste)
Y mis instrumentos
(papel, clarinete y lápiz)
están contaminados por ti.
Vuelve cariño.
Dame 24 horas para despedirnos.
Para ser yo quien te deje en la estación de tren
con un millón de dudas románticas
y promesas sin cumplir.
Ven, una última vez,
porque es injusto que me dejaras tiara en la cuneta,
mientras tú te ibas en tu coche
a la velocidad de la luz
(robando la energía de mi estrella).
Ella, tan sencillamente retorcida.
domingo, 15 de febrero de 2015
Ella, decían que tenia doble personalidad, yo creo que era
múltiple y que no la reconocía ni su propia sombra.
Adoraba el Jazz, se sabía su escala de memoria y el saxo
destripaba todas las notas de la alegría en cada concierto. Despeinaba
cualquier alma que se cruzaba por su camino, invitaba a beberse la vida en una
copa, con el truco de que te emborracharía antes para controlar la situación. Le
gustaba conversar entre caladas de cigarros que la mataban un poco por dentro,
y apostaba mentalmente a cuántos chicos podía dejar con un el fuego entre las
piernas.
Era graciosa, pero a ratos cruzaba la línea de lo
descarado y derribaba unos cuantos
peones a su paso, jamás llevaba tacones, ella decía que no le hacían falta para
sobresalir, que tenía otras armas, la verdad era que le hacían roce después de
pasada la media hora, y que eran un incordio si tenía que salir corriendo.
Porque ella era como la cenicienta, tenía que desaparecer de las fiestas
pronto, dejando las babas de más de uno en la boca, y se olvidaría de los
nombres al salir el bar.
Había follado, y mucho, en los sitios menos pensados, de la
manera más animal y poco correcta, con la lencería más negra posible y el
tiempo contado. Jamás se quedaba a dormir bajo otras sábanas, ella necesitaba
su espacio y unas sábanas frías como el hielo para poder sumergirse en los
brazos de Morfeo.
No le daba miedo la soledad, apreciaba el silencio de una
casa vacía dónde quitarse el sostén y bailar como una loca, o viajar a mundos
indescriptibles en libros que nadie imaginaba que leía.
Algunos conseguían burlar todos sus mecanismos de defensa,
y traspasar la barrera de sus oscuros
ojos.
Entonces conocían su parte melancólica, esa que por las
noches le hacían conversar con la Luna y las estrellas, arrugaba sus sentimientos
en papeles, y su letra se torcía del dolor, algunos asumían una mala
caligrafía. Le gustaba ver películas dramáticas que acompañaban siempre con un
té de menta, y en las noches de verano la veríais pasear por los puertos
refrescándose con el helado de limón.
Algunos la llamaban romántica, por esperar conexiones sin
palabras, confesiones que ella interceptaba de otras personas. Soñaba con que
un día tocaría al unísono de otra melodía una canción que fuera su vida. Le
dolían los espejos, las preguntas, los interrogantes. Le daba miedo que la
conociera, que descubrieran que detrás de todas esas envolturas sólo existía
una niña asustada al futuro.
Creo que era medio suicida, porque le encantaban las
alturas, y tirarse desde cualquier acantilado con una sonrisa en la boca, decía
que no era una kamikaze, que tenía unas alas invisibles que la despegaban de
este mundo, y que le encantaba la adrenalina que le producía vértigo.
La vi pedir socorro en personas que no sabían de curar, y
chapotear entre sus propias ojeras como si fuera una manera negra. Tenía una mirada triste que era un torbellino
de tormentas.
Era un desastre dependiente de recibir cada nuevo día una
nueva emoción.
Ella, tan sencillamente retorcida.
Donde los capullos terminan siempre en una flor.
miércoles, 4 de febrero de 2015
Eres un capullo,
en el doble sentido de la palabra.
Me miras y me desbordo
de miedo y felicidad.
Siento aún cómo tus labios rozan mi frente
y tu saliva ayuda a cicatrizar las dos brechas
que me impiden bailar y patinar.
Competíamos en carreras de corazones veloces,
por ver quien vivía más.
Jamás subimos a escenarios,
nosotros siempre en la fosa
metiéndonos mano entre notas.
Creábamos tensión sin tocarnos
porque teníamos la melodía de nuestro lado.
El sujetador rojo y las bragas negras,
hacían el acorde perfecto para ser
el mejor capullo que florecía en primavera.
Pero sabes que he sido siempre de leer bastante.
Y esperándote un día en la biblioteca,
tropecé con un diccionario
que me dio un puntapié en el costado.
Mostrándome otras connotaciones,
que no entraban en mi inocente vocabulario.
Y en el suelo, con las rodillas ensangrentadas,
mi polvo de hadas se convirtió en mera ceniza,
que ensuciaba la estancia.
Y lo que había sido un cuento,
se transformó en una novela negra barata.
La realidad me escupió a la cara para enseñarme,
que te ponías colorado bajo otros cerezos.
Que tus manos buscaban otra espalda como teclado.
Tus labios mordían otras nubes sabor a nata.
Y tus abrazos consolaban otros versos.
donde los capullos terminansiempre en flor.
en el doble sentido de la palabra.
Me miras y me desbordo
de miedo y felicidad.
Siento aún cómo tus labios rozan mi frente
y tu saliva ayuda a cicatrizar las dos brechas
que me impiden bailar y patinar.
Competíamos en carreras de corazones veloces,
por ver quien vivía más.
Jamás subimos a escenarios,
nosotros siempre en la fosa
metiéndonos mano entre notas.
Creábamos tensión sin tocarnos
porque teníamos la melodía de nuestro lado.
El sujetador rojo y las bragas negras,
hacían el acorde perfecto para ser
el mejor capullo que florecía en primavera.
Pero sabes que he sido siempre de leer bastante.
Y esperándote un día en la biblioteca,
tropecé con un diccionario
que me dio un puntapié en el costado.
Mostrándome otras connotaciones,
que no entraban en mi inocente vocabulario.
Y en el suelo, con las rodillas ensangrentadas,
mi polvo de hadas se convirtió en mera ceniza,
que ensuciaba la estancia.
Y lo que había sido un cuento,
se transformó en una novela negra barata.
La realidad me escupió a la cara para enseñarme,
que te ponías colorado bajo otros cerezos.
Que tus manos buscaban otra espalda como teclado.
Tus labios mordían otras nubes sabor a nata.
Y tus abrazos consolaban otros versos.
donde los capullos terminansiempre en flor.
Aleatorio y sin planificación
domingo, 14 de diciembre de 2014
No tenemos palabras,
se las hemos dejado al diccionario.
Y que sean otros los que definan
nuestras interacciones de vida.
Dos planos pueden coincidir,
en un punto de un beso,
en la senda de una recta,
y hasta en una nueva dimensión,
que no es siempre habitable.
Pero dime,
dónde colisionan dos universos.
En un puro azar.
En una mirada a mitad del pasillo,
clavando las pupilas
hasta las retinas del contrario.
Capturando sonrisas francas
en el carpe diem.
Viendo desfilar tus manos
desabrochar mis prejuicios.
Y saber que una simple respiración
indicaba el comienzo de una obra musical.
Mensajes en aleatorio y sin planificación.
Dúos de clarinete y piano.
o a cuatro manos en el teclado
de tu columna vertebral.
Vendaval de suspiros al verte buscarme.
Exigirnos reventar hasta los límites de un escenario.
"¿no tienes vértigo?" dices al mirar la fosa
dónde solíamos escondernos
"No, si sigues apretando mis manos
y liberando las mariposas de mi ombligo"
se las hemos dejado al diccionario.
Y que sean otros los que definan
nuestras interacciones de vida.
Dos planos pueden coincidir,
en un punto de un beso,
en la senda de una recta,
y hasta en una nueva dimensión,
que no es siempre habitable.
Pero dime,
dónde colisionan dos universos.
En un puro azar.
En una mirada a mitad del pasillo,
clavando las pupilas
hasta las retinas del contrario.
Capturando sonrisas francas
en el carpe diem.
Viendo desfilar tus manos
desabrochar mis prejuicios.
Y saber que una simple respiración
indicaba el comienzo de una obra musical.
Mensajes en aleatorio y sin planificación.
Dúos de clarinete y piano.
o a cuatro manos en el teclado
de tu columna vertebral.
Vendaval de suspiros al verte buscarme.
Exigirnos reventar hasta los límites de un escenario.
"¿no tienes vértigo?" dices al mirar la fosa
dónde solíamos escondernos
"No, si sigues apretando mis manos
y liberando las mariposas de mi ombligo"
Las cartas de amor, siempre mano izquierda.
martes, 9 de diciembre de 2014
Soy ambidiestra, es una realidad que suelo ocultar porque a
las personas les asusta la gente que puede usar todo su cerebro, o peor aún que
si se le elimina parte de su cuerpo podría seguir utilizando la otra mitad.
O también por si me caigo, no tengo excusa para decir “no
puedo, tengo mi mano derecha inmovilizada”.
No suelo escribir con la izquierda, ni siguiera me acuerdo
como comencé por aquella cabezonería, pero simplemente lo hice.
Al igual que sólo he escrito una carta de amor con ella,
puede de hecho que es la única carta de amor que fuera puramente ternura, que
la izquierda estaba más cerca del pecho y por ello la distancia con el corazón
la hacía más verosímil, también porque tenía que escribir más despacio y
tranquilidad, con la seguridad de no ir a una velocidad de vértigo en la cual
no me pudieran seguir.
No puedo decir que mi letra era bonita, ni redonda, ni
estaría dentro del estilo clásico o romántico. Era una letra absurda, algo
indescifrable, pero os puedo asegurar que era el amor moviéndose entre cada
vocablo despacio. Una vanguardia latente
por existir y ser entendida
Creo que esto es la única señal que hay de mi vestigio,
bueno, esto, y mi terror a los deportes con raqueta, que aunque sea mala, no tardó
en darle con la pala con la derecha, pero también con la izquierda de manera
inconsciente.
Mi derecha, mi protección, mi izquierda, mi amor.
Querido tú.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Querido tú, que no se si vas a llegar, pero todos dicen que
en el futuro estás.
La que no se si estará de la misma manera seré yo, y de
verdad espero que mis ojos de cristales empañados no se conformen con el
silencio de la tristeza.
No quiero ponerte nombre, siempre digo que he sido mala con
ello, y la verdad es que sólo intento eliminar causas que conlleven efectos
emocionales en mi cuerpo.
No te culpo por estar tardando, no se me da bien ser la
primera en hacer las cosas, necesito destrozarme las muñecas antes contra el
suelo, y después que esas mismas articulaciones sean las que lloren palabras en
hojas llenas de tachones.
Si alguna vez decides coincidir conmigo en una vuelta que
sepas que me fijaré en tu manera de andar, en si eres de esos que escalan
encima de las piedras para querernos conquistadores, o más de los que se
sientan a esperar resignados por el cansancio, quizás te enamores de la piedra,
y la beses bajo las luces de neón de las calles de una ciudad que no tiene
nombre.
Seguramente gastes tus tardes de otoño entre tizas de
colores, intentando dar color al suelo gris, que está cansado de soportar el peso
de las prisas, y yo me quedaré asombrada de la primavera creciendo en el
cemento, porque en una principio esa idea me resultará imposible. Te ayudaré,
te haré viajar por todos los rincones del planeta dónde he estado, sólo con una
condición no me pidas que sea tu musa, no quiero tener que pelear contra mi
ideal y terminar llorando fragmentando toda tu obra, además no sé estar quieta
y perderías los nervios, y lo único que quiero que desaparezca conmigo a tu
lado sean tus desasosiegos.
Estas palabras no tienen sentido, pero es que siempre he
estado viviendo en el error, y quizás estés caminando ahora por mi vida,
mientras yo me disipo en mi mutismo.
Sólo he sido un cadáver viviente en un infierno.
lunes, 27 de octubre de 2014
Pues la
verdad es que esta "poesía" es la que más me ha costado escribir, su
reto comienza cuando la profesora nos pidió garabatear un poema sobre el
suicidio. Siempre me he preguntando hasta qué punto puede llegar una persona
humana para pensar que no merece la pena seguir viviendo.
Me costó bastantes borradores conseguir plasmar
medianamente lo que quería decir, tengo que añadir que mas que considerarme yo
la autora, fue un poema conjunto de varios amigos a los que fui pasando estas
palabras para darle forma, por lo que tienen su señal en cada verso
La traducción al inglés no es literal ya que perdía
mucho sentido, por lo que apliqué pequeñas variaciones.
Los ojos tristes nunca mienten.
Algunos miran al infinito buscando su futuro.
Algunos miran al vacío pensando cuando saltar.
Yo soy del último grupo.
Me he desangrado a tristeza desde que nací.
Pero todos se empeñan en ver la luz de mi pecho.
Que yo he sido siempre luna,
Reflejando la energía del sol.
Soy tierra árida de desolación,
Cráteres de zancadillas de sueños,
Sin oxígeno para respirar vida.
Nunca he tomado decisiones,
Otros lo hicieron en mi nombre.
Pero hoy he vencido al vértigo de la ventana,
Y el suelo me atrae cual imán.
Me morí hace mucho tiempo,
Cuando tus ojos reflejaron la decepción.
Me rompí en añicos, delante de espejos enteros.
Me dispararon palabras que me tatuaron a fuego.
Me extirparon la felicidad de cada órgano vital.
Me acorralaron con la soledad.
Y me invitaron a beber melancolía a trago.
Sólo he sido un cadáver viviente en un infierno.
Eyes of melancholy never lie
Others gaze into the infinity
searching for the future.
Others speculate into the emptiness
one dream when to jump.
I belong to he last group.
I have bled out of sadness,
since i was born.
But others demand the light of my heart.
I have always bee the moon,
reflecting tje sunsenergy.
I.m the arid landskape of desolation.
Craters of stumbling dreams,
without a breath of life.
I never chosen my own decisions.
Others choosing in my name.
I have the conquered
the vertigo i my window.
The growth brings me down
if i were a magnet.
I died long ago
when your eyes reflected your disappoinment
I broke into pieces,
bendding my image in the mirrow.
Words burned me like fiery tatoo
They stripped away my happiness
from all my vital organ.
They caged me in my solitude
and i only have melancholy to drink
I have only been a living corpse in Hades.
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